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Mi Pintica

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Pinta (2009 - 2016) Hace una semana, el 19 de abril, murió mi amiga Pinta. Mi perra querida, se me fue de la misma forma que llegó: sin mayor aviso ni preámbulo o aspaviento. El corazón se me hizo añicos desde entonces y hasta hoy escribo su esquela porque antes, francamente, no había sido capaz. Aún hoy, lo hago en medio de lágrimas porque la extraño - en casa todos la extrañamos porque la queríamos mucho - y aún no me hago a la idea de su partida. De ella aprendí mucho y estoy plenamente segura de que me dio - nos dio - mucho más de lo que nosotros le dimos. Nos dio cariño, amor y alegría de manera incondicional; nos enseñó que el amor no se gana con apariencias o poses sino con la esencia. Pintica vino sin que nadie se lo pidiera y dudamos en dejárnosla. Siete años y tres meses después, el día de su partida, estaba rodeada por tres adultos humanos - mi mamá, mi papá y yo - que la llorábamos destrozados al tocar por ultima vez su pelo suave para decirle adiós y cubrirle e...

La belleza de la variedad

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Mi amado Torcuato, mi Torcua

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Ayer se llevó ya don Guillermo Obregón a mi Torcua. Se lo había vendido el jueves pasado, día en que firmamos el traspaso. Ojalá a él le dé tantas alegrías y tanta seguridad como me la dio a mí durante todos los años en que fue mi Rocinante. Desde los guindos de Caspirolas hasta las varadas en plena Uruca, siempre fue fuerte y confiable. Mi Torcua. 232820.

La tele tica (literalmente) al desnudo

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Ayer en la noche recibí un mensaje de mi amiga Victoria. El mensaje contenía un link a un extracto del programa Buen Día - que, para este momento todas y todos debemos saber de qué trataba - y, un segundo mensaje, era más bien una imagen de una de las presentadoras con la transcripción de las palabras que había dicho al tratar el tema de "¿Qué cosas espantan a los hombres de las mujeres?" Por rapidez, vi sólo la imagen y leí el texto que la acompañaba. Rápido le contesté a mi amiga un "¿Es en serio?" y decidí que no valía la pena ver el vídeo porque ya con lo que había leído era suficiente. Llegué a la casa y pregunté a otras personas conocidas si ya sabían del asunto pues imaginé que en las redes sociales la cosa había sido un polvorín. En efecto, el tema ya había reventado e incluso me compartieron una excelente reacción que una muchacha de apellido Duncan - de las que deberíamos tener del otro lado de la pantalla del tele y no sólo del celular - había hecho...

Mi Benita, mi Nita

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Benita (Nita) 2000 - 2015 Hoy descansaste ya, Nita. Mi amiga, mi compa felina de los últimos 15 años. La única que sólo aceptaba mis brazos y no los de nadie más. La gata arborícola, la gata verde pardo. Mi Rana Estela. Más de 15 años de amistad, lo menos que pude hacer fue ayudarte a no sufrir. Porque vos fuiste una guerrera, siempre. Mi gata valiente de piel de tigre. Gata valienta de piel de tigre

A sus pies

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Como casi todas las mañanas, Carlos se despertó con los primeros claros del alba. Generalmente se levantaba casi enseguida para estirarse y mojarse la cara, antes de poner el agua y prender su primer cigarro. Pero de vez en cuando, como hoy, se quedaba enroscado en la cama, piense que piense, e intentaba volverse a dormir para apagar el fuego de ideas o recuerdos que le bailaban por todas las esquinas de la mente. Luego de un rato de contar en vano esas ovejas en llamas y ya sudoroso de tanto hacerlo, decidió que lo más sano era salir de la cama. “La cama enferma”, le decía su difunta madre desde chiquillo y, ya de grande, muchas veces se preguntó si más que un refrán para combatirle cualquier traza de vagancia, el dicho de su madrecita no era también una indirecta para referirse a los hijos como suplicios potenciales o, como ella lo diría, “calientes de cabeza”. Después de todo, los bebés se hacen en la cama, ¿no? Se sentó en la orilla del catre y se restregó los ojos como qui...

Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres.

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